Las miradas tristes de Juan Carlos Suárez y de su esposa Marta, son el fiel reflejo de la pesadilla que están viviendo. Nunca imaginaron que el 17 de diciembre, el mundo iba a derrumbarse sobre ellos.
Esa "fatídica mañana", como ellos afirman, recibieron la peor noticia que todo padre puede recibir. Su hijo había sido encontrado muerto en una habitación de hotel, con un disparo en la nuca.
A pesar del dolor con el que luchan diariamente, los padres de Miguel Ernesto Suárez el striper que fue asesinado en el hotel La Posta de los Arrieros, no se resignan y quieren que se haga Justicia.
Mientras su otro hijo Cristian, pintaba el frente de su casa, tal cual era el deseo de Miguel, Juan Carlos repasó la vida de su hijo. "Miguel era muy bueno, trabajador y deportista. Siempre estaba pensando como ayudar a los demás. Quiero que se haga justicia, y que esto no quede impune", dijo angustiado.
Desde niño, Miguel fue consciente del esfuerzo de sus padres para poder criarlo a él y a sus dos hermanos, por eso decidió dejar sus estudios para comenzar a trabajar. "El trabajaba desde los 13 años, en un taller de chapa y pintura, para ayudarnos. Luego, comenzó a participar en las competencias de fisicoculturismo, que ganó en varias ocasiones", dijo.
Luego de haber trabajado como custodio en boliches, Miguel comenzó a realizar shows como striper. Según las palabras de sus padres, lo hacía de manera muy profesional. "Iba, realizaba el espectáculo y volvía a su casa. No se emborrachaba ni le gustaba desvelarse. Vivía para su esposa y su hija", afirmaron.
La víctima solía trabajar en sociedad con un amigo. De esa manera realizaron espectáculos en Salta y en Jujuy, pero nunca tuvo problemas con nadie. "Lo hacía para ayudarse económicamente. El trabajo en el taller es inestable, por eso él lo combinaba con el trabajo como striper", dijo Juan Carlos.
Pero su final fue trágico. Aquella mañana cuando encontraron su cuerpo, sobre una cama, su padre sintió que le habían dado una puñalada en el corazón. "Cuando lo vi en la morgue sobre esa ?chapa helada?, no podía creer que fuera él. Era un chico sano y que cuidaba tanto su cuerpo; me parecía una terrible pesadilla", evocó aquel momento.
La última tarde con vida de Miguel fue extraña, según su madre. Miguel estaba nervioso y ella lo percibía. "Lo noté raro, estaba trabajando y luego salió rumbo al hotel", aseveró.
Según sus familiares, el striper nunca había recibido amenazas. Tampoco sabían mucho de la mujer con la que se encontró aquella noche, aunque sospechaban que lo buscaba desde hacía bastante tiempo.
"Ella lo conoció hace un año y medio durante un show. Se le acercó y le dijo que quería contratarlo", afirmó Marta. Pero el striper, nunca más volvió a cruzarla hasta hace dos meses, cuando apareció nuevamente. "Quería que él haga un show para unas amigas. Armaron tres veces el espectáculo, pero las dos primeras se suspendió. Primero porque había llegado el esposo de la mujer, mientras que la segunda vez porque Miguel había ido con el amigo con el que trabajaba", relató la madre.
Luego de aquella suspensión la ahora principal acusado le recriminó el hubiera ido acompañado. Pero después le dio el dinero acordado por el espectáculo, comprometiéndolo para la semana siguiente.
El día pactado ambos llegaron, alrededor de las 23.30, en la moto de la víctima. Ingresaron a la habitación 112 y lo demás es un misterio. A la mañana siguiente, el recepcionista, al ver que no atendían los llamados, ingresó a la habitación. Miguel yacía en la cama, boca abajo, y tenía un disparo en la nuca. La mujer había desaparecido. Según las pericias realizadas, su muerte se dio apenas la pareja arribó al lugar. La habitación estaba intacta y con el televisor a todo volumen. Lo único que desapareció fue el casco de la mujer, el celular de la víctima y el revólver calibre 22 con el que lo ultimaron.
A la sospechosa la detuvieron horas después y el dermotest demostró que tenía restos de pólvora en sus manos. "Cuando se cumplan los 10 días hábiles de la detención, vamos a pedir la prisión preventiva. El novio de la acusada está prófugo, pero tiene orden de captura", afirmó el abogado querellante, Ariel Lezcano.
La familia Suárez intenta volver a encarrilar su vida pero todo se hace cuesta arriba. El hermano menor de Miguel recibió amenazas. "Juan Carlos recibió tres llamados intimidantes, por lo que pedimos una custodia policial en la casa", afirmó el letrado.
Mientras tanto los investigadores siguen tratando de dilucidar lo sucedido y el motivo por el cual ultimaron a sangre fría al muchacho.